La Pirámide de la Dieta Mediterránea

La Pirámide de la Dieta Mediterránea se ha actualizado adaptándose el estilo de vida actual. A través de una iniciativa de la Fundación Dieta Mediterránea en colaboración con entidades internacionales, un grupo de expertos en distintas disciplinas que van desde la nutrición a la antropología, uniendo sociología y agricultura, se ha establecido un nuevo esquema para enriquecer la representación gráfica incorporando algunos elementos cualitativos.

La Pirámide de la Dieta Mediterránea

La  nueva pirámide de la Dieta Mediterránea sigue el modelo de la anterior, en la base están situados los elementos que deben sustentar la dieta y gráficamente más estrechos sitúa en los estratos superiores los elementos que se deben consumir con moderación.

Se incorporan al nuevo criterio indicaciones culturales y sociales profundamente ligados al estilo de vida mediterráneo, partiendo de un concepto de la dieta en amplio sentido.

No es primordial darle prioridad a un determinado tipo de alimento, sino la manera de seleccionarlo, cocinarlo y consumirlo. A esta información se le añade la composición y el número de raciones consumidas en las comidas principales.

Los beneficios de la Dieta Mediterránea relacionados con la salud y su importancia en la prevención de enfermedades crónicas es algo que actualmente posee una evidencia científica.

Es importante resaltar que una dieta saludable depende de la proporción empleada en los elementos de cada grupo y la frecuencia de consumo. El modelo de la pirámide es una guía para la alimentación de las personas adultas y sanas, eventualmente debe ser adaptado a las necesidades relacionadas con los niños, mujeres embarazadas y personas con condiciones especiales de salud.

La pirámide de la Dieta Mediterránea coloca en su base alimentos de origen vegetal, los cuales proporcionan nutrientes muy importantes que contribuyen a conseguir una dieta equilibrada. En general deberían consumirse con mayor frecuencia y proporción que los alimentos situados en los niveles centrales y en el vértice. Estos últimos deberían consumirse en cantidades moderadas o reservarlos para ocasiones excepcionales.

En la pirámide se establecen pautas alimentarias de cumplimiento diario, semanal y ocasional, con el objetivo de lograr una dieta saludable y equilibrada.

Tres elementos básicos son imprescindibles en las comidas principales:

Cereales: Una o dos raciones en cada comida, en forma de pan, pasta, y arroz. Deben ser preferentemente integrales ya que algunos nutrientes se pueden perder en el procesado.
Verduras: Deberían estar presentes tanto en la comida como en la cena, aproximadamente dos raciones en cada ingesta. Por lo menos una de ellas debería ser cruda.

Frutas: Una o dos raciones por comida. Deberían ser nuestro postre habitual.

Es importante mantener un buen equilibrio de agua en el cuerpo, aunque las necesidades son distintas según la edad de las personas, la actividad física que se desarrolla, estado anímico y el clima. Se recomienda en general una ingesta diaria entre 1,5 y 2 litros de agua. El aporte de líquido se puede alternar con infusiones de hierbas moderando el azúcar y con caldos bajos en grasa y sal.

A continuación se resumen algunos consejos sobre los varios elementos de la pirámide de la Dieta Mediterránea:

Productos lácteos: Moderación (en torno a dos raciones diarias); contribuyen a fortalecer los huesos, pero pueden ser una importante fuente de grasas saturadas.

El aceite de oliva: Situado en el centro de la pirámide, debería ser la principal fuente de grasa por su calidad nutricional. Se debe utilizar para aderezar y cocinar (una cucharada) ya que su composición única le da una alta resistencia a las temperaturas de cocción.

Las especias, las hierbas, las cebollas y el ajo son una buena manera de introducir una variedad de aromas y sabores a los platos y una buena estrategia para reducir el uso de la sal. Las aceitunas, los frutos secos y las semillas son una buena fuente de grasas saludables, proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Un puñado de aceitunas, frutos secos y o semillas pueden ser un excelente aperitivo.

Se recomienda un consumo moderado de vino u otras bebidas fermentadas.

El pescado (dos o más raciones), la carne magra (dos raciones) y el huevo (2-4 raciones) son fuentes de proteína de alta calidad de origen animal. El pescado y el marisco son, además, fuentes de grasas saludables.

El consumo de carne roja (menos de dos raciones, preferentemente cortes magros) y de carne procesada (menos de una ración) debe ser reducido tanto en cantidad como en frecuencia.

Las legumbres combinadas con los cereales son una buena fuente de proteínas de origen vegetal. Las patatas se incluyen en este grupo y frecuencia de consumo por su presencia en las recetas tradicionales de carnes y pescados (unas tres raciones a la semana, preferiblemente frescas).

En el vértice de la pirámide de la Dieta Mediterránea encontramos los dulces. El azúcar, los caramelos, los pasteles, la bollería, los zumos de fruta azucarados y los refrescos azucarados se deberían consumir en pequeñas cantidades y sólo de vez en cuando.

La adopción de las anteriores sugerencias es necesaria para obtener los beneficios de la Dieta Mediterránea.

A continuación se sintetizan los varios conceptos clave de la pirámide:

Moderación: El tamaño de las raciones debería basarse en la frugalidad. El estilo de vida sedentario que caracteriza las sociedades urbanas actuales impone unas bajas necesidades energéticas.
La Cocina: Se debe dedicar tiempo a la preparación de los alimentos para hacer de ella una actividad relajada y divertida que se puede realizar en familia, con amigos o con la pareja.
Socialización: Más allá del aspecto nutricional, la convivencia potencia el valor social y cultural de la comida. El hecho de cocinar y de sentarse alrededor de la mesa en compañía de la familia y de las amistades proporciona un sentido de comunidad.
Estacionalidad: Los alimentos de temporada, frescos y mínimamente procesados, contienen más nutrientes y sustancias protectoras. Siempre que sea posible, se debe dar prioridad a los productos tradicionales, locales, respetuosos con el medio ambiente y la biodiversidad.
Actividad: La práctica regular de la actividad física moderada (un mínimo de 30 minutos a lo largo del día) proporciona grandes beneficios para la salud, como regular el gasto energético y mantener un peso corporal saludable. Caminar, subir y bajar escaleras y realizar tareas del hogar son una forma sencilla y accesible de ejercicio físico. Siempre que sea posible, se recomiendan las actividades al aire libre y en compañía, para potenciar el atractivo del ejercicio físico y reforzar los vínculos con la comunidad.
Descanso: Descansar adecuadamente forma parte de un estilo de vida saludable y equilibrado.

Con éste artículo sobre pirámide de la Dieta Mediterránea se concluye la ilustración de la Dieta Mediterránea, un tema interesante para todos y que nos ayuda a mantenernos en forma, no olvidéis que en Arrocería Balear cuidamos vuestra dieta con materias primas de mercado y cocina fundamentalmente basada en la Dieta Mediterránea, queremos que nuestros clientes sean sanos, si no se preocupan ellos, nosotros lo hacemos.

[Fuente: Fundación Dieta Mediterránea]

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